Amanda y la fuente de ciencia

Inés era una niña muy inteligente y curiosa que adoraba aprender cosas nuevas. Desde pequeña, le encantaba leer libros sobre ciencia, historia y tecnología.

Pero lo que más amaba en el mundo era su gatita Amanda, con la que dormía todas las noches. Una noche, mientras Inés acariciaba a Amanda antes de dormir, la gatita empezó a maullar extrañamente. "¿Qué te pasa, Amanda? ¿Te duele algo?", preguntó Inés preocupada.

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Pero la gatita solo seguía maullando sin parar. De repente, Inés recordó que había leído en un libro sobre animales que los gatos pueden tener problemas urinarios si no beben suficiente agua.

Entonces se levantó de la cama y fue a buscar un plato con agua fresca para su querida mascota. "Aquí tienes, Amanda", dijo Inés al poner el plato en el suelo junto a ella. La gatita inmediatamente se acercó al plato y comenzó a beber ansiosamente.

Inés se quedó observando a su amiga felina mientras bebía y pensando en cómo podía ayudarla a estar más saludable. Fue entonces cuando tuvo una idea brillante: podría construir una fuente de agua especial para Amanda.

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Al día siguiente, después de investigar en internet cómo hacerlo, Inés compró todos los materiales necesarios para construir la fuente. Pasó horas trabajando en ella hasta que finalmente estaba lista.

Cuando llegó la noche y fue hora de dormir, Inés llevó emocionada a Amanda hacia su nueva fuente de agua especial. La gata olisqueo curiosa el agua que fluía y comenzó a beber con entusiasmo. Inés se acostó en su cama junto a Amanda, feliz de haber encontrado una solución para el problema de su gatita.

Con una sonrisa en la cara, cerró los ojos y se durmió sabiendo que había hecho algo bueno por alguien más.

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Desde esa noche, Inés se convirtió en una experta en cuidado de animales y siempre estaba buscando maneras de ayudarlos. Y Amanda, su fiel amiga felina, nunca volvió a tener problemas urinarios gracias a la ingeniosa idea de Inés.

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