Amistad en el Estanque


En un pequeño estanque en medio del bosque vivía un Sapo llamado René. René era un sapo curioso y travieso, siempre buscando aventuras nuevas que lo mantuvieran entretenido.

Un día, mientras saltaba de hoja en hoja en busca de insectos para comer, vio a lo lejos a un Pato nadando grácilmente por el estanque. "¡Qué hermoso pato! Debo acercarme y hacerme su amigo", pensó René emocionado.

Sin embargo, el Pato, llamado Carlitos, no estaba tan contento con la idea de tener a un Sapo persiguiéndolo a todas partes. Intentó huir varias veces, pero René siempre lograba alcanzarlo con sus saltos ágiles y rápidos.

"¡Déjame tranquilo, Sapo! ¡No quiero ser tu amigo!", graznaba Carlitos mientras batía sus alas tratando de escapar. Pero René no entendía las señales del Pato y continuaba persiguiéndolo sin descanso. Los demás animales del bosque observaban la escena con curiosidad y preocupación.

Todos sabían que los sapos y los patos no solían llevarse bien, pero ninguno se atrevía a intervenir. Los días pasaron y la situación entre René y Carlitos no mejoraba.

El sapo seguía persiguiendo al pato por todo el estanque, sin darse cuenta de lo incómodo e infeliz que hacía sentir a su nuevo amigo. Finalmente, una noche oscura y lluviosa, Carlitos decidió hablar seriamente con René. "René, necesito que me escuches", dijo el Pato con voz cansada.

"Comprendo que quieres ser mi amigo, pero tu forma de demostrarlo me está haciendo daño. Necesito espacio y tranquilidad para poder ser feliz". Las palabras de Carlitos resonaron en lo más profundo del corazón de René.

Por primera vez desde que había conocido al Pato, se detuvo a reflexionar sobre sus acciones y cómo podrían estar afectando a los demás. "Lo siento mucho, Carlitos", respondió René con sinceridad. "No quería incomodarte ni lastimarte. Prometo darte tu espacio a partir de ahora".

Carlitos asintió con gratitud y juntos pasaron el resto de la noche conversando bajo la lluvia sobre sus vidas, gustos y sueños compartidos.

A partir de ese día, René aprendió una valiosa lección sobre respetar los límites de los demás y entender que la amistad verdadera se basa en el respeto mutuo y la empatía. Desde entonces, él y Carlitos se convirtieron en grandes amigos que disfrutaban explorar juntos el estanque sin perseguirse ni invadirse mutuamente.

Y colorín colorado este cuento ha terminado; esperemos haber aprendido algo valioso como nuestros protagonistas también lo hicieron.

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