Amor en la infancia, amistad para siempre


Había una vez en un pequeño pueblo de Argentina, dos niños llamados Bautista y Sofía. Ellos se conocieron en la escuela primaria y rápidamente se convirtieron en los mejores amigos.

Juntos pasaban horas jugando a la pelota, andando en bicicleta por el campo y explorando los alrededores del pueblo.

Un día, mientras estaban sentados bajo un árbol compartiendo una merienda, Bautista le confesó a Sofía algo que había estado sintiendo desde hacía tiempo: "Sofía, quiero que sepas que te quiero mucho más que como mi amiga. Siento algo especial por ti. "Sofía no sabía qué decir. Ella también había estado sintiendo lo mismo pero nunca había tenido el coraje de decírselo a Bautista.

Después de unos segundos de silencio Sofía dijo: "Bauti, yo también siento algo especial por ti". Desde ese momento, Bautista y Sofia comenzaron una relación muy linda y especial.

Se apoyaban mutuamente en todo lo que hacían y siempre encontraban la manera de divertirse juntos. Un día mientras paseaban juntos por el campo descubrieron un pequeño riachuelo con agua cristalina. Decidieron seguirlo para ver adonde llegaba.

Mientras caminaban se dieron cuenta que cada vez era más difícil avanzar porque el camino estaba lleno de piedras grandes e irregulares. De repente, Sofía resbaló sobre una roca mojada y cayó al agua fría del riachuelo. Afortunadamente no se lastimó seriamente pero estaba empapada hasta los huesos.

Bautista rápidamente le ofreció su chaqueta para que se cubriera y juntos regresaron a casa. En el camino, Bautista le dijo: "Sofía, nunca voy a dejar de protegerte y cuidarte, porque te quiero mucho".

A partir de ese día, Sofía comenzó a darse cuenta de lo importante que era tener alguien en quien confiar y apoyarse. Y Bautista aprendió la importancia de ser un buen amigo y pareja. Con el tiempo, ellos crecieron juntos y se convirtieron en adultos fuertes e independientes.

Pero siempre mantuvieron la amistad y el amor que habían construido desde niños.

La moraleja de esta historia es que las verdaderas amistades pueden convertirse en algo más profundo y especial si ambos están dispuestos a arriesgarlo todo por amor. Además, es importante saber que siempre hay alguien en quien podemos confiar cuando las cosas se ponen difíciles.

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