Benjamín y el festín de sabores



Había una vez un niño llamado Benjamín, que tenía tres años y no le gustaba nada comer.

Sus papás, Marta y Lucas, lo amaban con todo su corazón y se ponían muy tristes al ver que Benjamín no quería probar bocado. "Benja, por favor come un poquito de puré de zapallo", le pedía Marta con cariño mientras sostenía la cuchara frente a su boquita. Pero Benjamín fruncía el ceño y movía la cabeza de un lado a otro.

No quería saber nada con la comida. Lucas intentaba animarlo: "¡Vamos hijo! Si comes bien vas a crecer fuerte y grande como un superhéroe". Sin embargo, Benjamín seguía sin mostrar interés en comer.

Sus papás estaban preocupados porque veían que estaba perdiendo peso y energías. Una tarde, mientras paseaban por el parque, vieron a un grupo de niños jugando felices en el arenero. Benjamín los observaba con ojos brillantes y sus papás tuvieron una idea.

"¿Qué te parece si después de comer vamos a jugar al parque?", propuso Lucas con entusiasmo. Benjamín levantó la mirada hacia sus papás y asintió emocionado.

Esa tarde, después de escuchar historias divertidas sobre los superhéroes que comían sus verduras para tener súper poderes, Benjamín decidió probar un poco de puré de zapallo. "¡Mmm! ¡Está riquísimo!", exclamó sorprendido al saborear el primer bocado. Marta y Lucas se miraron emocionados.

Por fin habían encontrado la clave para que Benjamín disfrutara de las comidas: combinarlas con momentos felices en familia. Desde ese día, cada comida se convirtió en una aventura llena de risas y juegos.

Benjamín probaba nuevos sabores, descubría texturas diferentes y disfrutaba cada momento en la mesa junto a sus papás. Con el paso del tiempo, Benjamín comenzó a crecer feliz y saludable. Ya no había más caritas tristes ni negativas cuando llegaba la hora de comer.

Ahora todos compartían momentos especiales alrededor de la mesa, celebrando cada logro del pequeño gran comilón. Y así, entre risas y abrazos, esta familia demostró que el amor, la paciencia y la creatividad son ingredientes fundamentales para nutrir el cuerpo y el alma de aquellos que más queremos.

Y juntos vivieron felices para siempre compartiendo comidas llenas de amor e alegría.

FIN.

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