Dejar el pañal


Había una vez una niña llamada Manuela, que estaba muy emocionada por dar un gran paso en su vida: dejar el pañal. Manuela sabía que era algo importante y que significaba que estaba creciendo.

Pero aunque estaba entusiasmada, también sentía un poco de miedo. "Mamá, ¿crees que podré hacerlo?", preguntó Manuela con inseguridad. "Claro que sí, Manu. Estoy segura de que lo lograrás", respondió su mamá con una sonrisa.

Para ayudar a Manuela en este proceso, su mamá le compró ropa interior de sus personajes favoritos y le explicó que ahora tendría que ir al baño cada vez que sintiera ganas.

Manuela se puso su nueva ropa interior con mucho entusiasmo y se dijo a sí misma: "¡Yo puedo hacerlo!", convirtiendo su miedo en determinación. Los primeros días fueron un desafío para Manuela. A veces no llegaba a tiempo al baño y se sentía frustrada, pero su mamá siempre la alentaba y le recordaba lo valiente que estaba siendo.

Poco a poco, Manuela fue mejorando y pronto pudo controlar sus necesidades. Un día, Manuela se dio cuenta de que había pasado todo un día sin necesitar el pañal.

Se sintió tan orgullosa de sí misma que corrió a contarle a su mamá. "¡Mamá, lo logré!", exclamó Manuela emocionada. "¡Eso es fantástico, Manu! Estoy tan orgullosa de ti", dijo su mamá abrazándola con cariño. Manuela había superado el desafío y se sentía muy contenta.

A partir de ese día, Manuela continuó creciendo y enfrentando nuevos retos con valentía, sabiendo que podía lograr todo lo que se propusiera.

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