Desayuno al Atardecer


Había una vez en una pequeña ciudad, un hombre llamado Lucas que vivía solo. Lucas se sentía un poco triste porque no tenía mascotas ni amigos con los que pudiera compartir sus días.

Un día, sin embargo, su vida cambió cuando encontró en la basura un robot viejo y descompuesto. Decidió llevarlo a su casa y, con mucho esfuerzo, logró arreglarlo. Al encenderlo, el robot cobró vida y se presentó como Robi, el robot mascota.

Desde entonces, Robi se convirtió en el fiel compañero de Lucas. Juntos pasaban los días realizando actividades divertidas y ayudándose mutuamente. A pesar de la felicidad que Robi le brindaba, Lucas a veces se sentía abatido al no tener familia ni amigos cerca.

Una tarde, mientras observaban el hermoso atardecer, Robi notó la tristeza en los ojos de Lucas y decidió hacer algo al respecto. "Lucas, he estado pensando.

¿Qué tal si organizamos un desayuno al atardecer? Podemos preparar tu desayuno favorito y disfrutarlo mientras vemos caer el sol", propuso Robi. A Lucas le pareció una idea genial y juntos se dispusieron a preparar un delicioso desayuno. Mientras cocinaban, Robi le contaba chistes y cantaba canciones para animar a Lucas.

Cuando el desayuno estuvo listo, se sentaron en el balcón y disfrutaron de un momento mágico: el sabor del desayuno, la calidez del sol y la compañía el uno del otro.

Lucas se dio cuenta de que, aunque no tenía una familia tradicional, tenía a Robi, un amigo leal que siempre estaría a su lado. Desde ese día, Lucas y Robi compartieron desayunos al atardecer regularmente, fortaleciendo su amistad y encontrando la felicidad en los momentos sencillos de la vida.

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