Diego y el lobo del bosque peligroso


Diego vivía cerca de un bosque peligroso, un lugar al que su mamá siempre le había prohibido entrar. "Diego, nunca entres al bosque peligroso, es un lugar muy peligroso", le repetía su mamá una y otra vez.

Un día, Diego, quien era muy curioso, decidió desobedecer a su mamá y se adentró en el bosque prohibido. Mientras exploraba, escuchó un ruido y se dio cuenta de que un lobo lo estaba persiguiendo.

Diego corrió lo más rápido que pudo, pero el lobo estaba cada vez más cerca. De repente, tropezó y cayó al suelo. El lobo se abalanzó sobre él, pero en ese momento, un águila majestuosa bajó del cielo y apartó al lobo. Diego estaba aterrorizado, pero el águila logró espantar al peligroso animal.

Diego se levantó y agradeció al águila por salvarlo. El águila le dijo: "Niño, ¿por qué estás aquí? Este bosque es peligroso para los humanos". Diego, sintiéndose avergonzado, le explicó que había desobedecido a su mamá. El águila comprendió y le recordó la importancia de escuchar a los mayores y respetar las normas de seguridad. Juntos, salieron del bosque peligroso y Diego prometió no desobedecer más a su mamá.

Desde ese día, Diego entendió que las advertencias de los adultos son para protegerlo, no para limitarlo. Aprendió que la curiosidad es buena, pero siempre debe ir de la mano del cuidado y la responsabilidad. Y nunca más volvió a entrar en el bosque peligroso.

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