El abuelo, la señora y la tortuga


Había una vez un abuelo llamado Don Pancho, que vivía con su tortuga, Totó. Don Pancho solía pasear por el parque todos los días, llevando a Totó en su caparazón a cuestas. Un día, mientras caminaba en el parque, Don Pancho tropezó y cayó al suelo. La señora Rosa, que pasaba por allí, se acercó rápidamente y le preguntó:

- ¿Estás bien, Don Pancho?

Don Pancho, con una sonrisa en su rostro, le respondió:

- No te preocupes, señora. Solo necesito un poco de ayuda para levantarme. Además, Totó necesita comida, ¿podrías por favor acompañarme a comprarle algo?

La señora Rosa asintió y ayudó a Don Pancho a levantarse. Juntos fueron a comprar comida para Totó y luego regresaron al parque, donde la señora Rosa y Don Pancho se sentaron a conversar. Don Pancho le contó a la señora Rosa muchas historias sobre Totó y sus aventuras juntos. La señora Rosa quedó encantada con las historias y la amistad entre el abuelo y su tortuga.

A partir de ese día, la señora Rosa se convirtió en una gran amiga de Don Pancho. Los dos pasaban muchas tardes juntos, cuidando de Totó y compartiendo risas y anécdotas. La ayuda desinteresada de la señora Rosa hizo que Don Pancho se sintiera maravillosamente acompañado, y juntos vivieron momentos inolvidables.

La amistad entre Don Pancho y la señora Rosa demostró que, a veces, un pequeño gesto de ayuda puede crear lazos que perduran para siempre.

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