El Árbol de las Pruebas

Había una vez tres hermanas llamadas Luana, Ámbar y Francesca. Vivían en una casa grande con sus padres, mamá y papá.

Las tres eran muy diferentes entre sí: Luana era la más aventurera, Ámbar la más inteligente y Francesca la más creativa. Un día, mientras jugaban en el jardín trasero de su casa, descubrieron un árbol mágico que parecía tener vida propia. Se acercaron para tocarlo y de repente una luz brillante los envolvió a todos.

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Cuando despertaron se dieron cuenta de que habían sido transportados a un lugar desconocido. Estaban asustadas pero decidieron explorar el lugar para encontrar alguna pista sobre cómo volver a casa.

Después de caminar por un rato encontraron a un anciano sabio que les dijo que debían pasar tres pruebas para regresar a su hogar.

La primera prueba era demostrar su valentía enfrentando al monstruo del pantano; la segunda prueba era resolver un acertijo difícil; y la tercera prueba era superar el laberinto encantado. Las hermanas aceptaron las pruebas sin pensarlo dos veces. Primero se dirigieron hacia el pantano donde encontraron al monstruo del pantano rugiendo ferozmente.

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Luana decidió enfrentarse al monstruo ella sola mientras sus hermanas observaban desde lejos. "¡No tengas miedo! ¡Eres fuerte!"- gritaba Ámbar animándola desde lejos. "¡Vamos Luana! ¡Tú puedes vencerlo!"- exclamaba Francesca. Luana tomó coraje y luchó contra el monstruo con todas sus fuerzas hasta que finalmente lo derrotó.

La siguiente prueba era resolver un acertijo difícil. Ámbar, la más inteligente de las tres, tomó la iniciativa y resolvió el acertijo en poco tiempo. La última prueba era superar el laberinto encantado.

Francesca, la más creativa, dibujó un mapa del laberinto mientras caminaban para no perderse. Después de pasar las tres pruebas exitosamente, las hermanas regresaron a su hogar gracias al árbol mágico que las llevó de vuelta a casa.

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Sus padres estaban muy contentos y orgullosos de ellas por haber demostrado tanta valentía y habilidad.

Desde ese día en adelante, Luana aprendió que ser valiente es importante pero también es bueno tener cuidado; Ámbar se dio cuenta de que su inteligencia puede ayudarla a resolver cualquier problema; y Francesca descubrió que su creatividad puede ser una herramienta muy útil en situaciones difíciles. Las tres hermanas aprendieron una gran lección sobre trabajar juntas como equipo para superar los desafíos y lograr sus objetivos.

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