El Carnaval de la Amistad


En la selva de La Gran Sabana vivían muchos animales que siempre estaban buscando formas de divertirse.

Un día, el elefante Ernesto tuvo una brillante idea: organizar un carnaval en la selva para que todos los animales pudieran disfrutar y divertirse juntos. Ernesto fue a hablar con sus amigos, las cebras Carlota y Ciro, los monos Martina y Matías, el león Leonardo, la serpiente Sofía, el koala Kiko, el rinoceronte Roberto y el hipopótamo Hugo.

Les contó su plan y todos se emocionaron muchísimo. - ¡Qué genial! -exclamó Carlota-. Podremos disfrazarnos y bailar toda la noche. - Será fantástico -dijo Matías-, podríamos hacer una competencia de acrobacias en los árboles.

- Y yo puedo enseñarles cómo hacer malabares con mis colas -añadió Sofía emocionada. Así comenzaron los preparativos para el gran carnaval. Todos trabajaron juntos para decorar la selva con luces coloridas y banderines festivos.

Cada animal eligió su disfraz favorito: Carlota se convirtió en una mariposa hermosa, Martina en una bailarina elegante, Leonardo en un valiente pirata y Roberto en un feroz dinosaurio. El día del carnaval llegó finalmente. Los animales estaban ansiosos por mostrar sus disfraces.

El sol se ocultaba detrás de las montañas mientras empezaba a sonar música alegre por todo el lugar. Los primeros en llegar fueron las cebras Carlota y Ciro, seguidos de Martina y Matías. Todos estaban impresionados por los hermosos disfraces que habían elegido.

Pero cuando llegó Leonardo, algo extraño sucedió. - ¡Leonardo! -exclamaron todos sorprendidos-. ¿Por qué estás vestido de león si ya eres un león? Leonardo se puso nervioso y confesó:- Siempre me he sentido inseguro acerca de mí mismo.

Pensé que al disfrazarme como otro león, podría ser más valiente y seguro. Los demás animales lo miraron con comprensión y Roberto dijo:- Leonardo, no necesitas disfrazarte para ser valiente.

Eres un león increíblemente fuerte y valiente tal como eres. Leonardo se sintió reconfortado por las palabras de Roberto y decidió quitarse el disfraz. A partir de ese momento, se dio cuenta de que la verdadera valentía viene desde adentro. El carnaval continuó con mucha alegría y diversión.

Sofía impresionó a todos con sus malabares con colas, Kiko hizo reír a todos con sus chistes graciosos y Hugo mostró sus mejores pasos de baile.

Cuando el carnaval llegaba a su fin, Ernesto tomó la palabra:- Quiero agradecerles a todos por hacer posible este maravilloso carnaval en nuestra selva. Pero quiero recordarles algo muy importante: cada uno de nosotros es único y especial tal como somos.

No necesitamos disfrazarnos para sentirnos bien o ser aceptados por los demás. Todos aplaudieron emocionados mientras Ernesto concluía su discurso. Esa noche, los animales de la selva aprendieron una importante lección: la verdadera belleza y valentía están en ser uno mismo.

Y así, el carnaval en la selva se convirtió en una tradición anual donde todos los animales celebraban su diversidad y amistad.

Cada año, nuevos disfraces y sorpresas esperaban a los habitantes de La Gran Sabana, pero siempre recordando que lo más importante es aceptarse y quererse tal como son.

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