¡Qué interesante, Jero (quien era un niño de 5 años)!
—dijo su papá.
—¡Te has convertido en un verdadero científico!.
Jero estaba muy emocionado.
Le encantaba hacer experimentos y descubrir cosas nuevas.
Un día, mientras jugaba en el jardín, vio una hormiga llevando una hoja mucho más grande que ella.
Jero se quedó fascinado y decidió seguirla.
La hormiga llevó la hoja a un hormiguero.
Jero se asomó y vio que las hormigas estaban trabajando duro, llevando comida y construyendo túneles.
Jero se quedó observándolas durante horas, maravillado por su organización y trabajo en equipo.
Al día siguiente, Jero le contó a su papá lo que había visto.
Su papá le explicó que las hormigas son criaturas muy sociales y que viven en colonias.
Jero estaba tan interesado que decidió aprender más sobre ellas.
Fue a la biblioteca y leyó libros sobre hormigas.
Aprendió que hay muchos tipos diferentes de hormigas, cada una con su propio trabajo especial.
También aprendió que las hormigas son muy importantes para el medio ambiente, porque ayudan a descomponer las plantas y airear el suelo.
Jero estaba tan fascinado por las hormigas que decidió hacer su propio hormiguero.
Encontró una caja de zapatos vieja y le hizo agujeros para que las hormigas pudieran entrar y salir.
Luego, recogió algunas hormigas del jardín y las puso en la caja.
Jero observó a sus hormigas todos los días.
Les dio de comer y las vio trabajar.
Estaba aprendiendo mucho sobre ellas y se sentía como un verdadero científico.
Un día, Jero notó que una de sus hormigas estaba llevando un objeto extraño.
Era una pequeña semilla.
Jero se preguntó qué haría la hormiga con la semilla.
La hormiga llevó la semilla al hormiguero y la enterró en un túnel.
Jero observó con asombro cómo la semilla comenzaba a crecer.
En unos días, había brotado una pequeña planta.
Jero estaba encantado.
Se dio cuenta de que las hormigas no solo eran trabajadoras y organizadas, sino que también eran jardineras.
Estaba aprendiendo mucho sobre la naturaleza y el mundo que lo rodeaba.
Gracias a su curiosidad y su amor por los experimentos, Jero se había convertido en un verdadero científico.
Estaba aprendiendo sobre el mundo y descubriendo cosas nuevas todos los días.
¡Y todo comenzó con una simple hormiga llevando una hoja!