El Dragón Rojo y los Chupetines Mágicos


En un reino mágico, vivía un dragón rojo llamado Dante. A diferencia de otros dragones que escupían fuego, Dante tenía un problema peculiar: ¡éste lanzaba caca por la boca! ¿La razón? Había comido demasiados chupetines mágicos que le habían dado poderes extraños. Dante, avergonzado por su condición, se escondía en una cueva lejos del pueblo.

Un día, un valiente niño llamado Martín escuchó sobre el dragón problemático y decidió ayudarlo. Armado con valor y una bolsa llena de chupetines normales, Martín se dirigió hacia la cueva del dragón.

Al llegar, encontró a Dante sollozando. "¿Qué te pasa, Dante?", preguntó Martín. "¡No puedo controlar mi habilidad!", respondió el dragón con tristeza. Martín sonrió y le ofreció los chupetines normales. "Estos chupetines te ayudarán a equilibrar tus poderes", explicó el niño.

Dante, escéptico pero dispuesto a intentarlo, comió los chupetines. Para sorpresa de ambos, el efecto fue inmediato. El dragón pudo controlar su habilidad y escupir fuego como los demás dragones. Lleno de gratitud, Dante abrazó a Martín y prometió mantener su poder bajo control.

La noticia se extendió por el reino y Dante pasó de ser un problema a una atracción. Niños de todas partes venían a visitarlo, maravillados por su nueva habilidad. Martín y Dante se convirtieron en grandes amigos, enseñando a otros sobre la importancia del equilibrio y la moderación.

Desde ese día, el reino fue un lugar más feliz y equilibrado, gracias a la valentía y compasión de un niño y la determinación de un dragón.

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