El elefante que quería ir al mar


Había una vez un elefante llamado Tomás que vivía en la gran ciudad. Todos los días, Tomás miraba por la ventana y veía a los niños jugar en el parque. '¡Yo también quiero jugar!', pensaba el elefante.

Pero en la ciudad no había espacio para un elefante grande como él. Tomás quería ir a un lugar donde pudiera correr, saltar y jugar libremente. Un día, Tomás decidió que ya no iba a quedarse en la ciudad.

'Quiero ir al mar', dijo el elefante. Pero todos le decían que no, que un elefante en la ciudad era lo mejor. Sin embargo, Tomás no se dio por vencido.

Tomás decidió emprender su viaje hacia el mar.

En su camino, conoció a varios animales que le decían que no podía ir solo, pero él ya había tomado una decisión. Tomás continuó su camino con determinación. Después de mucho caminar, finalmente llegó al mar.

Quedó maravillado al ver la inmensidad del agua y la hermosa playa. '¡Estoy tan feliz de haber venido!', exclamó Tomás. El elefante descubrió que en el mar podía jugar, hacer nuevos amigos y disfrutar de la libertad. A partir de ese día, Tomás visitaba el mar frecuentemente.

Aunque extrañaba su hogar, encontró en el mar un lugar donde podía ser él mismo. Y así, el elefante que vivía en la ciudad encontró la felicidad en un lugar inesperado.

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