El Festival de la Educación Primaria
Era un día soleado en el Colegio San José y la emoción se sentía en el aire. Hoy era el gran día del Festival de la Educación Primaria, una celebración dedicada a los aprendizajes de los niños y al trabajo de los maestros. Todos se preparaban para una jornada llena de risas, bailes y deportes.
Los niños de tercer grado, liderados por su profesora Carla, estaban organizando el evento.
- ¡Vamos, chicos! - dijo Carla, con una gran sonrisa. - Necesitamos hacer carteles para decorar el patio del colegio. ¡Quiero que el lugar brille!
- ¡Yo hago uno de colores! - gritó Lucas, mientras corría a buscar sus marcadores.
- Yo dibujo una gran estrella - dijo Sofía, pensativa.
Mientras tanto, en el aula de quinto grado, los alumnos de Señor Gómez ensayaban una pequeña obra de teatro que contarían durante el festival.
- ¡Acción! - exclamó el Señor Gómez. - ¡Recuerden que deben hablar fuerte y claro! - ¡No se olviden de los gestos! - añadió Valentina, que adoraba actuar.
Abigail, que estaba muy nerviosa, dijo:
- Pero, ¿y si me olvido de mi parte?
- No te preocupes, Abigail. Estamos todos juntos en esto, y si te olvidas, simplemente improvisamos - le respondió Juan, dándole una palmadita en la espalda.
Finalmente, llegó el momento del festival. El patio estaba adornado con globos de colores, y los carteles decorados brillaban bajo el sol. Los padres y familiares comenzaban a llegar, llenando el lugar de risas y palabras emocionadas.
La directora del colegio, la señora Ana, tomó el micrófono:
- Bienvenidos a todos al Festival de la Educación Primaria. Hoy celebramos el esfuerzo de nuestros queridos alumnos y la dedicación de nuestros maestros.
La música empezó a sonar y los niños comenzaron a bailar. Las sonrisas eran contagiosas. Pero cuando parecía que todo iba perfecto, un inesperado giro ocurrió: un fuerte viento sopló, y los globos volaron por los aires.
- ¡Nooo! - gritaron algunos niños, mirando cómo sus globos se alejaban.
Pero en lugar de llorar, Sofía tuvo una idea brillante:
- ¡Chicos, en vez de entristecernos, podemos hacer nuestra propia ”torre de globos” con lo que nos quede!
Todos aplaudieron la propuesta y se pusieron manos a la obra. Buscaban en sus mochilas lo que podían aportar: algunos trajeron cintas, otros dibujos, y así, poco a poco, se formó una creación en donde cada uno aportó algo especial.
El Señor Gómez, al ver el esfuerzo y la creatividad de sus alumnos, aplaudió emocionado.
- ¡Eso es! ¡Lo importante es cómo nos adaptamos y encontramos soluciones!
La creatividad estaba en su apogeo. Los niños decidieron que, además de las actividades que tenían planeadas, regalarían un espectáculo inédito: actuaron, cantaron y bailaron todos juntos en el escenario.
Cuando el sol comenzó a ponerse, el festival terminó envuelto en una atmósfera mágica, llena de aplausos.
- ¡Felicidades a todos! - exclamó la directora. - Este festival nos ha enseñado que la educación va más allá de los libros; se trata de ser creativos y trabajar juntos.
Finalmente, todos se reunieron para una última actividad: dibujar en la gran pizarra del patio sobre lo que había significado para ellos el festival.
- ¡Mirá! - dijo Lucas, señalando su dibujo de un gran árbol con globos. - ¡Es nuestro árbol de los sueños!
- ¡Vamos a llenarlo de colores! - sugirió Sofía. - Así nuestro colegio siempre tendrá alegría.
Así terminó aquel día inolvidable, donde no solo celebraron la educación primaria, sino también la amistad, la creatividad y la importancia de estar unidos.
FIN.