El helado mágico


Había una vez una niña llamada Martina, a quien le encantaba pasear por el parque con su papá. Un día, mientras disfrutaban de un delicioso helado de chocolate, Martina tropezó y su helado cayó al suelo.

Martina comenzó a llorar desconsolada. -¡Papá, se me cayó el helado! -exclamó entre sollozos. El papá de Martina la abrazó con cariño y le dijo: -Tranquila, Marti. Vamos a solucionarlo.

Mientras Martina se calmaba, su papá compró otro helado y le tendió una pañuelo para secar sus lágrimas. Juntos se dirigieron al área de juegos del parque y comenzaron a jugar. Martina estaba muy feliz y agradecida con su papá. Pasaron la tarde saltando, columpiándose y compartiendo risas.

Al caer la noche, Martina se sintió abrumada por el amor y la atención que recibió de su papá. Comprendió la importancia de superar los obstáculos y encontrar la alegría en las pequeñas cosas.

Martina terminó el día con una sonrisa en el rostro, agradeciendo por tener a un papá tan cariñoso y comprensivo. Desde ese día, Martina recordaría que, a pesar de los contratiempos, siempre habría alguien dispuesto a levantarla.

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