El increíble día de Sofi en la Escuela Inclusiva


Sofi era una niña con mucha energía y una sonrisa que iluminaba cualquier lugar al que iba. Ella vivía en un barrio muy colorido y lleno de vida, pero no asistía a la escuela, ya que era una persona con discapacidad y en su barrio no había una escuela que pudiera atender sus necesidades. Un día, llegó a su barrio la noticia de que abrirían la Escuela Inclusiva 'Arcoiris de Alegría', un lugar donde todos los niños, sin importar sus capacidades, serían bienvenidos. Sofi estaba emocionada y ansiosa por comenzar su nueva aventura escolar.

Al llegar a la Escuela Inclusiva, la directora, Marcela, le dio la bienvenida a Sofi y la acompañó a su aula. Allí, la maestra Laura la recibió con los brazos abiertos y le explicó que en esa escuela utilizaban la Evaluación y la Didáctica Inclusiva, lo que significaba que cada niño sería evaluado en sus capacidades e intereses para poder adaptar el aprendizaje a cada uno.

Sofi se sentía emocionada al ver el aula llena de colores, texturas y rincones de juegos adaptados. Durante la Evaluación, la maestra Laura observó a Sofi jugar con entusiasmo junto a sus compañeros y notó su interés por la música. Además, Laura se dio cuenta de que Sofi era muy comunicativa mediante el lenguaje de señas, por lo que decidió incluir la música y la lengua de señas en las actividades diarias. Además, la maestra aprovechó los intereses de Sofi para adaptar las actividades de lectura, escritura y matemáticas.

-'Sofi, ¿te gustaría aprender nuevas palabras en lenguaje de señas relacionadas con la música? - preguntó la maestra Laura.

-'¡Sí! ¡Me encantaría! - respondió Sofi con una gran sonrisa.

La maestra Laura y Sofi trabajaron juntas para crear un cuaderno de canciones en lenguaje de señas, donde cada semana agregaban una nueva canción junto con las señas correspondientes.

El tiempo pasó y Sofi se destacó en la Escuela Inclusiva. Participaba en obras de teatro adaptadas, disfrutaba de las clases de cocina donde todos los ingredientes estaban etiquetados con pictogramas, y seguía aprendiendo y creciendo en un ambiente que valoraba sus habilidades y la incluía en todas las actividades.

Un día, la directora Marcela le dijo a Sofi que la escuela organizaría un festival de talentos donde cada niño mostraría algo en lo que fuera realmente especial. Sofi, emocionada, decidió contar una historia utilizando solamente el lenguaje de señas y la música. Con la ayuda de la maestra Laura, Sofi practicó mucho y finalmente llegó el día del festival.

Sofi subió al escenario con confianza, tomó el micrófono y comenzó a contar su historia, utilizando el lenguaje de señas mientras la música de fondo acompañaba sus gestos. Al finalizar, todo el auditorio estalló en aplausos y Sofi se sintió llena de orgullo. Había demostrado al mundo que las personas con discapacidad tienen talentos únicos y que, con el apoyo adecuado, pueden lograr grandes cosas.

La Escuela Inclusiva 'Arcoiris de Alegría' no solo había brindado a Sofi una educación adaptada a sus necesidades, sino que le había permitido descubrir y compartir su talento con todos. En este lugar, todos los niños, con o sin discapacidad, eran valorados por lo que eran y por lo que podían aportar al mundo.

Sofi encontró en la Escuela Inclusiva un lugar donde podía ser ella misma, un lugar donde la diversidad y la inclusión brillaban cada día, como un verdadero arcoíris de alegría.

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