El mágico mango del corral


En un tranquilo pueblo, vivía un pequeño grupo de aves en un corral. Cada día, las aves buscaban su alimento con esfuerzo, pero en épocas de escasez, la situación se volvía más difícil.

Un día, un misterioso mango apareció en medio del corral. Las aves, curiosas, se acercaron a él y notaron algo extraordinario: cada vez que una de ellas se acercaba al mango, éste desprendía una deliciosa comida que satisfacía completamente su hambre.

Las aves no podían creer su suerte y pronto el rumor del mango mágico se extendió por todo el corral. -¡Miren lo que hace este mango! -exclamó la gallina. -Es increíble, parece que nunca nos faltará comida -dijo el pato con asombro.

Las aves se sentían agradecidas por el regalo mágico, pero pronto empezaron a depender completamente del mango para alimentarse. Dejaron de buscar su propio alimento y, poco a poco, se volvieron flojas y desorganizadas. Un día, el mango dejó de producir comida.

Las aves, desesperadas, se miraron unas a otras sin saber qué hacer. Fue entonces cuando la sabia lechuza habló: -Amigos, el mango nos brindó un gran regalo, pero también nos hizo olvidar la importancia del esfuerzo y la organización.

Debemos aprender a cuidar de nosotros mismos y trabajar juntos para superar los momentos difíciles. Las aves asintieron con entendimiento y decidieron unirse para buscar comida y cuidar el corral.

Con el tiempo, el corral volvió a estar lleno de vida y alegría, alimentado por el esfuerzo y la colaboración de todas las aves. Aunque el mango mágico ya no estaba, la lección que dejó perduraría para siempre en sus corazones.

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