El misterio del departamento vigilado


Martín y Sofía vivían en un departamento muy especial. No era solo por la increíble vista que tenían desde el piso 15, sino por las medidas de seguridad que tenían en su hogar.

Tenían un asensor con lector de huella digital, un guardaespaldas robotizado llamado Max, cámaras de seguridad en cada rincón y un perro adiestrado llamado Lucas, que siempre estaba atento a cualquier intruso. Un día, mientras sus papás estaban trabajando, Martín y Sofía decidieron explorar el edificio.

Al llegar al décimo piso, se dieron cuenta de que la puerta de al lado de la sala de máquinas del asensor estaba entreabierta, algo muy extraño. "¿Vamos a ver qué hay detrás de esa puerta?", propuso Martín.

"¡No! ¡Esas zonas están restringidas para nuestra seguridad!", replicó Lucas. Pero los niños, desobedeciendo las reglas, entraron lentamente. Al girar la esquina, vieron a un grupo de ladrones tratando de desactivar las cámaras de seguridad.

Rápidamente, llamaron a Max, quien alertó a la policía. Los ladrones fueron arrestados y el edificio volvió a ser seguro. Martín y Sofía aprendieron una valiosa lección sobre la importancia de seguir las reglas de seguridad y Lucas fue recompensado como el héroe del edificio.

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