El misterio del sagrario
En un pequeño pueblo, vivían tres amigos llamados Tomás, Clara y Mateo. Todos los fines de semana, después de su clase de catecismo, solían visitar la iglesia del pueblo.
Un día, mientras salían de la clase, el padre Gabriel les dijo: '¿Por qué no vienen a visitar el sagrario después de la clase de catecismo? Es un lugar muy especial donde podrán encontrar algo maravilloso'. Los niños, emocionados, aceptaron la invitación y se dirigieron al sagrario.
Al llegar, se encontraron con un anciano sabio que les dijo: 'En este sagrario, encontrarán tres tesoros: la esperanza, el amor y la paz'. Los niños, emocionados, se dispusieron a buscar estos tesoros siguiendo las pistas que el anciano les dio.
A medida que exploraban el sagrario, se encontraron con desafíos que pusieron a prueba su valentía, creatividad y amistad. Superaron desafíos, interpretaron jeroglíficos y trabajaron en equipo para seguir adelante. Finalmente, llegaron a la sala del tesoro y encontraron tres cofres brillantes.
Al abrirlos, descubrieron que el primer cofre contenía una nota que decía 'La esperanza está en ayudar a los demás'; el segundo cofre tenía una nota que decía 'El amor está en compartir y cuidar a los que nos rodean'; y en el último cofre encontraron una nota que decía 'La paz está en perdonar y ser amables con todos'.
Los niños entendieron que el sagrario, más que un lugar físico, representaba la posibilidad de encontrar esos tesoros en sus corazones y en su vida diaria.
A partir de ese día, cada vez que salían de su clase de catecismo, recordaban las lecciones aprendidas en el sagrario y se esforzaban por aplicarlas en su día a día, convirtiéndose en mejores amigos y en mejores personas.
FIN.