El Monstruo Científico



Había una vez un hombre llamado Pedro que trabajaba en un laboratorio científico. Un día, mientras estaba solo en el laboratorio, decidió experimentar con un químico peligroso.

Pero algo salió mal y Pedro se convirtió en un monstruo aterrador. El monstruo de Pedro comenzó a salir por las noches y asustaba a los niños que se portaban mal. Los padres de la ciudad estaban muy preocupados porque sus hijos tenían miedo de irse a dormir.

Un día, tres amigos llamados Tomás, Sofía y Juan se reunieron para hablar sobre cómo detener al monstruo de Pedro. "¿Qué podemos hacer?" preguntó Sofía. "No lo sé", dijo Juan desanimado. Pero Tomás tenía una idea.

Él recordó que su abuela siempre le decía: "La mejor manera de vencer el miedo es enfrentarlo". Así que los tres amigos decidieron enfrentarse al monstruo de Pedro esa noche.

Cuando llegó la hora, los niños fueron al parque donde el monstruo solía aparecer. De repente, escucharon un ruido fuerte detrás de ellos y allí estaba el monstruo. Los niños temblaron con miedo pero Tomás recordó las palabras de su abuela e intento acercarse al monstruo lentamente sin mostrarle miedo.

"¡Alto! ¿Por qué asustas a los niños? ¡Deja de hacerlo!", gritó valientemente Tomás. El monstruo lo miró sorprendido por unos segundos y luego comenzó a llorar. Ellos descubrieron que debajo del disfraz del monstruo había alguien conocido: era Pedro.

Pedro explicó que se había tomado el químico por accidente y no sabía cómo deshacerse del efecto. Pero después de ver a los niños tan asustados, se dio cuenta de lo mal que estaba haciendo.

Los amigos decidieron ayudar a Pedro a encontrar una cura para su monstruosidad. Trabajaron juntos durante días y finalmente encontraron la solución.

Pedro volvió a ser humano y decidió dedicar su vida a enseñarles a los niños sobre la importancia de tomar decisiones correctas y no seguir sus impulsos sin pensar en las consecuencias. A partir de ese día, Pedro organizaba talleres para padres e hijos sobre cómo lidiar con situaciones difíciles y resolver problemas pacíficamente.

Los niños aprendieron valiosas lecciones gracias al arrepentimiento de Pedro. Y así, los niños dejaron de tener miedo del monstruo, pero nunca olvidaron la importante lección que les enseñó: siempre hay una manera mejor de enfrentarse al miedo que correr o esconderse.

FIN.

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