En el bosque de la pradera vivían muchos animales grandes y fuertes como el león, el elefante y el oso.
Ellos se burlaban del ratón por su pequeño tamaño, juzgándolo por su apariencia.
-"Miren a este ridículo ratoncito, ¿cómo puede ser útil alguien tan diminuto?" se burlaba el león.
Pero lo que los demás animales no sabían era que el ratón era valiente y astuto.
Un día, el bosque se vio amenazado por un incendio y todos los animales, incluyendo los grandes, entraron en pánico.
El fuego se acercaba rápidamente y parecía que no había salida.
Entonces, el ratón tuvo una idea.
-"¡Tengo un plan!", exclamó el ratón, y sin dudarlo un segundo, corrió hacia el río más cercano.
Con su agilidad y destreza, el ratón construyó un pequeño canal que desvió el agua del río hacia el incendio.
Todos los animales observaron asombrados cómo el ratón, a pesar de su pequeño tamaño, había salvado el bosque con su valentía y astucia.
A partir de ese día, los animales grandes aprendieron que no se debe juzgar a alguien por su tamaño, sino por su coraje y determinación.
El ratón se convirtió en un héroe respetado por todos, recordándoles que la fuerza no siempre se mide por el tamaño del cuerpo, sino por el tamaño del corazón y la astucia.
Desde entonces, el bosque de la pradera vivió en armonía y respeto mutuo entre todos sus habitantes.