El rescate de Dragón en apuros


Había una vez un dragón llamado Drago, que vivía en lo más alto de la montaña. A diferencia de otros dragones, a Drago le encantaba comer pescados del río que fluía al pie de la montaña.

Un día, mientras disfrutaba de su festín de pescado, uno de ellos se le atascó en la garganta y comenzó a atragantarse. -¡Oh no, me estoy atragantando! - dijo Drago con voz entrecortada.

Desesperado, intentó toser, saltar y golpearse en el pecho, pero nada parecía ayudar. Justo en ese momento, apareció Mateo, un valiente y astuto zorro que vivía cerca del río. -¿Qué te sucede, Drago? ¿Por qué te ves tan angustiado? - preguntó Mateo con curiosidad.

Entre toses, Drago logró explicarle lo que había sucedido. Sin dudarlo, Mateo pidió ayuda a sus amigos del bosque: Lucas el águila, Lola la liebre y Martina la tortuga. Juntos, idearon un plan para liberar al pobre Drago del pescado atascado.

Lucas agarró a Drago con sus garras y lo elevó por los aires, mientras Mateo, Lola y Martina tiraban con todas sus fuerzas del pescado que estaba atorado. Después de varios intentos, el pescado salió disparado de la boca de Drago y cayó al río.

Drago, al fin aliviado, agradeció emocionado a sus amigos del bosque. Desde ese día, Drago aprendió la importancia de masticar bien su comida y a no comer con tanta prisa.

Además, fortaleció su amistad con Mateo, Lucas, Lola y Martina, quienes le demostraron que juntos podían superar cualquier dificultad. Y así, Drago y sus amigos vivieron muchas más aventuras juntos, siempre apoyándose y cuidándose mutuamente.

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