El sorprendente día de Lucía y Martín


Lucía era una niña con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Martín un niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Ambos eran compañeros de clase y, a pesar de sus diferencias, se llevaban muy bien. Un día, la maestra propuso a todos los niños una actividad especial: organizar un gran acto solidario para ayudar a un refugio de animales. Lucía y Martín se mostraron entusiasmados y decidieron unir fuerzas para llevar a cabo la misión.

"Lucía, ¿qué podemos hacer para recaudar fondos para los animalitos?", preguntó Martín con entusiasmo.

"Podríamos organizar una venta de pasteles en el parque", respondió Lucía con determinación.

Juntos, planificaron todos los detalles, asignaron tareas y empezaron a trabajar en equipo. A pesar de sus desafíos, como la dificultad de concentración de Martín y las sensibilidades sensoriales de Lucía, lograron superar cada obstáculo con paciencia y apoyo mutuo.

El día del evento, el parque se llenó de personas interesadas en colaborar con la causa. La venta de pasteles fue todo un éxito, pero de repente, una fuerte tormenta amenazó con arruinarlo todo. Lucía y Martín no se dieron por vencidos, y con creatividad e ingenio, improvisaron juegos y actividades bajo la lluvia para entretener a todos los presentes. La gente se divirtió tanto que terminaron recaudando aún más dinero del esperado.

Al final del día, agotados pero felices, Lucía y Martín contaron juntos el dinero recaudado. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que, a pesar de sus diferencias, habían logrado trabajar juntos de una manera extraordinaria. Se abrazaron con orgullo, sabiendo que su amistad y trabajo en equipo habían marcado la diferencia para ayudar a los animales necesitados. Desde ese día, Lucía y Martín se convirtieron en un dúo imparable, siempre listos para enfrentar nuevos desafíos juntos.

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