En un lejano campo argentino vivía un toro llamado Tito.
Tito no era un toro común, a él le gustaba pasar el tiempo con los animales del campo, especialmente con las aves.
Pasaba horas charlando con ellas, les contaba historias y disfrutaba de su compañía.
Los otros toros se burlaban de él y decían que no era normal que un toro quisiera ser amigo de los pájaros.
Pero a Tito no le importaba, él era feliz compartiendo su tiempo con sus amigos alados.
Un día, una bandada de aves migratorias llegó al campo, muy cansadas y hambrientas.
Tito se acercó a ellas y les ofreció su amistad y protección.
-Hola amigos, soy Tito, ¿cómo puedo ayudarlos?
-dijo el toro con amabilidad.
Las aves le contaron que estaban agotadas por el largo viaje y que necesitaban descansar y encontrar alimento.
Tito se puso en acción y les mostró los mejores lugares para descansar y buscar comida.
Al ver la amabilidad y generosidad de Tito, las aves se sintieron agradecidas y decidieron hacer algo por él.
Le enseñaron a volar.
Al principio, Tito estaba un poco asustado, pero con la ayuda de sus amigos emplumados logró despegar y mantenerse en el aire.
Desde ese día, Tito y las aves se convirtieron en un gran equipo.
Juntos recorrían el campo ayudando a los demás animales, llevando semillas, noticias y amor a cada rincón.
Los otros toros, al ver la increíble hazaña de su amigo, comprendieron que la verdadera grandeza no se medía por su fuerza, sino por su corazón bondadoso.
A partir de entonces, Tito se convirtió en una leyenda del campo argentino, un ejemplo de amistad, solidaridad y valentía para todos los animales.