El valor de la amistad


Había una vez, en un castillo muy grande, una princesa que vivía sola. A pesar de tener un reino entero a su disposición, la princesa se sentía un poco sola. Un día, apareció un príncipe azul en su castillo.

La princesa y el príncipe se hicieron amigos rápidamente. Juntos exploraron los rincones del castillo, jugaron en los jardines y compartieron risas y secretos.

La amistad entre la princesa y el príncipe era tan fuerte que parecía que siempre habían sido amigos. Sin embargo, un día, los padres de la princesa descubrieron la amistad y se enfadaron mucho. -¿Qué significa esto? ¿Cómo te atreves a traer a un príncipe a nuestro castillo? ¡Eres demasiado joven para tener novio! -gritaron con firmeza.

La princesa se sintió muy triste al ver la expresión de enojo en el rostro de sus padres. No entendía por qué no podía tener amigos. Entonces, decidió hablar con ellos. -Padres, el príncipe es mi amigo.

No es mi novio. Solo queríamos jugar y pasar tiempo juntos. No veo por qué no puedo tener amigos. Los padres, sorprendidos por la madurez de la princesa, reflexionaron sobre sus palabras.

Finalmente, entendieron que la amistad y la compañía eran importantes para la princesa. A partir de ese momento, permitieron que la princesa y el príncipe disfrutaran de su amistad. La princesa aprendió que las amistades pueden superar obstáculos y que siempre es valioso tener a alguien con quien compartir momentos alegres.

La princesa y el príncipe continuaron siendo amigos y juntos vivieron muchas aventuras en el castillo.

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