El valor del cuidado


Había una vez una niña llamada Martina, a quien le encantaba pasear a su mascota, un travieso perrito llamado Chispa. Martina era un poco descuidada y a menudo se distraía fácilmente.

Un día, mientras paseaban por el parque, Martina se distrajo con unas mariposas y perdió de vista a Chispa. Al darse cuenta de que su querido perro no estaba a su lado, Martina sintió un profundo remordimiento.

Comenzó a buscar desesperadamente a Chispa por todo el parque, preguntando a todas las personas que encontraba, pero Chispa no aparecía. Martina, con el corazón apretado, buscó también en las calles aledañas, pero todo era en vano. Cuando ya estaba por rendirse, escuchó un ladrido a lo lejos.

Siguió el sonido y finalmente encontró a Chispa, a salvo y sano, jugando con otros perros en un parque cercano. Martina abrazó a Chispa con lágrimas en los ojos, prometiéndole que nunca más lo descuidaría.

Desde ese día, Martina aprendió la importancia del cuidado y la responsabilidad, prometiendo siempre estar atenta a su querida mascota y a todo lo que le importaba. A partir de entonces, Martina y Chispa vivieron muchas aventuras juntos, siempre cuidándose mutuamente.

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