El viaje de la semilla mágica


Marina encontró una semilla mágica en el bosque porque estaba explorando con su curiosidad habitual. Luego, decidió plantarla en su jardín y regarla con cuidado todos los días.

Entonces, pasaron semanas y la semilla empezó a crecer poco a poco hasta convertirse en un árbol gigante. Como recompensa, el árbol le concedió a Marina el poder de la paciencia y la perseverancia, pues supo esperar y cuidarla con amor.

En conclusión, Marina aprendió que las cosas más maravillosas suceden cuando trabajamos con constancia y dedicación.

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