Evelyn y el Tesoro de la Buena Postura


Evelyn era una joven muy trabajadora que pasaba muchas horas en su oficina en Playa Lagarto. Ella siempre estaba concentrada en su trabajo y se olvidaba de cuidar su postura. Un día, empezó a sentir un dolor muy fuerte en la espalda, y el médico le dijo que tenía una lesión en el lumbago debido a las lesiones por esfuerzo repetitivo.

Evelyn se sintió muy triste y desanimada, pero su amiga Clara le contó una historia sobre un tesoro escondido en el fondo del mar que podría ayudarla a sanar. Según la leyenda, el tesoro era un cofre lleno de objetos mágicos que concederían deseos a quien los encontrara.

Evelyn, a pesar del dolor, decidió emprender la búsqueda del tesoro. Se sumergió en el mar con la ayuda de un submarino mágico que le prestó el anciano del faro. En su travesía, se encontró con criaturas marinas amigables que le dieron consejos para cuidar su postura. Aprendió a sentarse erguida como una sirena y a estirar su cuerpo como un delfín.

Finalmente, llegó al lugar donde se encontraba el tesoro. Al abrir el cofre, descubrió que no había objetos mágicos, sino un espejo. Al mirarse en él, Evelyn se dio cuenta de que ella misma tenía el poder de sanar su lumbago cuidando su postura.

Con la determinación y los consejos que había recibido, Evelyn se propuso mejorar su postura en la oficina. Utilizó una silla ergonómica, se tomó descansos para estirarse y adoptó una postura correcta al sentarse y al levantar objetos. Poco a poco, su lumbago empezó a mejorar, y pronto pudo volver a trabajar sin dolor.

Evelyn entendió que el verdadero tesoro estaba en cuidar su cuerpo y su salud, y agradeció a las criaturas marinas y al anciano del faro por haberla ayudado en su búsqueda. Desde entonces, se convirtió en un ejemplo para sus compañeros de oficina, enseñándoles la importancia de cuidar la postura y prevenir lesiones.

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