José y su pasión por el fútbol



José era un niño de 8 años apasionado por el fútbol. Todos los días, después de la escuela, corría a la canchita del barrio con su pelota bajo el brazo. Soñaba con ser como sus ídolos, Messi y Maradona, y jugar en un equipo profesional. Pero José tenía un problema: sus padres no podían comprarle unos zapatos de fútbol, así que solo podía jugar descalzo.

Un día, José vio un cartel que anunciaba que habría pruebas para un equipo de fútbol infantil. Esa noche, no pudo dormir de la emoción. -¡Mamá, papá, quiero ir a las pruebas para el equipo de fútbol! -le dijo a sus padres con brillo en los ojos. -José, sabes que no tenemos dinero para comprarte unos zapatos de fútbol. No podemos ir en esas condiciones -le respondió su papá con tristeza. José se desanimó un poco, pero su determinación era más grande. Decidió buscar una solución.

Al día siguiente, José se encontró con su vecina doña Carmen, una anciana muy amable que siempre le contaba historias sobre su juventud. -Doña Carmen, ¿usted tendría unos zapatos viejos que ya no use? -le preguntó José tímidamente. Doña Carmen sonrió y le dijo: -Tengo unos botines guardados en el altillo. Espera aquí, voy a buscarlos. José no podía creer su suerte. Doña Carmen le regaló los botines y José, emocionado, se preparó para las pruebas.

El día de las pruebas, José llegó a la cancha luciendo sus nuevos botines. Al principio, algunos de los otros niños se burlaron de él por jugar con zapatos viejos, pero José hizo caso omiso. Demostró su habilidad con el balón, su pasión por el juego y su espíritu de equipo. El entrenador del equipo quedó impresionado y lo seleccionó para formar parte del equipo.

José había demostrado que no hacen falta zapatos caros para jugar al fútbol y alcanzar sus sueños. A partir de ese día, jugó en el equipo del barrio y, con esfuerzo y dedicación, logró destacarse. Siempre recordaba la generosidad de doña Carmen y le agradecía por ayudarlo a cumplir su sueño. Desde ese momento, José supo que con determinación, pasión y apoyo, todo es posible.

FIN.

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