Juan el nene que aprendió a controlar su enojo


En un hermoso jardín de Buenos Aires vivía Juan, un nene con un gran corazón, pero que a menudo se enojaba mucho.

Cada vez que algo no salía como él quería, su carita se ponía roja y sus manitos se apretaban con fuerza. Esto preocupaba a sus papás, que siempre intentaban enseñarle a controlar su temperamento. Un día, mientras jugaba en el jardín, Juan tropezó y se ensució toda la ropa. -¡No es justo! ¡Odio esto! -gritó enojado.

En ese momento, una mariposa se posó en su nariz, haciéndolo reír. Desde ese día, Juan aprendió a buscar algo bonito en cada situación, y cada vez que sentía que el enojo lo invadía, recordaba la mariposa y respiraba profundo.

Poco a poco, dejó de enojarse tanto y sus días se llenaron de sonrisas. Sus papás notaron el cambio y le dijeron lo orgullosos que estaban de él.

Juan comprendió que el enojo no lo ayudaba en nada, y que la calma y la alegría eran mucho mejores compañeras. Así, Juan se convirtió en un nene risueño y amoroso, enseñando a sus amigos a controlar el enojo y a buscar la belleza en cada momento.

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