Julia y el valor de la gratitud


Julia era una niña muy consentida. Siempre quería tener más juguetes, más dulces y más atención. Sus padres, preocupados por su actitud, decidieron educarla sobre el valor de la gratitud.

Un día, le dieron a Julia una caja especial y le dijeron que dentro encontraría algo que le enseñaría una lección importante. Julia abrió la caja y encontró un espejo. Confundida, preguntó a sus padres qué significaba eso.

-Hija, ese espejo te recordará que lo más valioso que puedes tener eres tú misma, dijeron sus padres. Julia no entendía.

Al día siguiente, el papá de Julia la llevó a un parque donde conocieron a un niño llamado Lucas, que no tenía juguetes, pero era muy alegre y agradecido por las pequeñas cosas. Julia se sorprendió al ver cómo Lucas disfrutaba de la vida sin tantos juguetes. Julia empezó a reflexionar y decidió compartir algunos de sus juguetes con Lucas.

Al hacerlo, Julia notó que la sonrisa de Lucas iluminaba el parque. A partir de ese día, Julia empezó a apreciar más lo que tenía y a valorar las pequeñas cosas de la vida. Aprendió el significado de la gratitud y se convirtió en una niña más feliz.

Desde entonces, su actitud cambió por completo y sus padres estaban muy orgullosos de ella.

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