Juntos al volante


Un día, Adrián decidió que era hora de organizar una reunión en persona con todos los instructores del grupo.

Así que les envió un mensaje diciendo:- Hola a todos, ¿qué les parece si organizamos una reunión para conocernos en persona y compartir nuestras experiencias como instructores de conducción? Las respuestas no tardaron en llegar. - Me parece genial la idea - dijo Belén. - Yo también me apunto - agregó Tato. - ¡Yo llevo las galletas! - exclamó Lucas.

Y así, poco a poco, se fueron sumando más y más instructores al plan de Adrián. Finalmente, acordaron encontrarse en el parque central de la ciudad el próximo sábado por la tarde.

El día llegó y los instructores se reunieron en el parque central. Todos estaban muy emocionados por conocerse y compartir sus experiencias. Adrián comenzó la conversación:- Bueno chicos, ¿por dónde empezamos? Los demás lo miraron expectantes.

- Propongo que cada uno cuente su experiencia más difícil como instructor de conducción - dijo Víctor. Todos estuvieron de acuerdo y comenzaron a contar sus historias.

Lorenzo contó sobre un alumno muy nervioso que había tenido miedo durante toda la clase práctica; Gabriel habló sobre un alumno distraído que casi choca contra otro auto; Franco compartió su experiencia con un alumno terco que no quería seguir las instrucciones.

Pero entonces, Andrés levantó la mano y dijo:- Yo tuve una experiencia muy diferente con un alumno hace unos meses. Era un joven llamado Juan, quien tenía discapacidad motora debido a una enfermedad congénita. Al principio pensé que sería imposible enseñarle a manejar, pero decidí intentarlo de todas maneras. Los demás instructores lo miraron con asombro.

- ¿Y cómo lo hiciste? - preguntó Claudio. - Le adapté el auto para que pudiera manejarlo sin problemas. Y luego, poco a poco, le fui enseñando todo lo que necesitaba saber.

Fue un gran desafío, pero al final logramos que Juan obtuviera su licencia de conducir - explicó Andrés. Todos los instructores quedaron impresionados con la historia de Andrés y se dieron cuenta de que cada uno tenía algo valioso que aportar al grupo.

Desde ese día en adelante, siguieron compartiendo sus experiencias y aprendiendo juntos como equipo. Y gracias a su esfuerzo y dedicación, muchos más jóvenes lograron obtener su licencia de conducir con éxito.

Dirección del Cuentito copiada!