Kiko y su temor con el dentista


Kiko era un niño lleno de energía y travesuras, pero tenía un gran temor: ¡el dentista! Cada vez que su mamá mencionaba la palabra 'dentista', Kiko se ponía nervioso y su corazón latía a mil por hora.

Un día, su mamá lo llevó a su chequeo anual y, al ver la enorme silla y los instrumentos extraños, Kiko comenzó a temblar. El dentista, el Dr.

Rodríguez, era amable y trató de calmar a Kiko, pero él no dejaba de llorar y forcejear.

- ¿Qué te pasa, Kiko? -preguntó el dentista con ternura. -Tengo miedo, no quiero estar aquí -respondió Kiko entre sollozos. El Dr.

Rodríguez se sentó a su lado y le explicó que no había razón para tener miedo, que él estaba allí para ayudarlo y que no le haría daño. Poco a poco, Kiko comenzó a relajarse al escuchar las palabras amables y tranquilizadoras del dentista. Finalmente, decidió darle una oportunidad.

El Dr.

Rodríguez explicó cada paso del proceso y mostró a Kiko todos los instrumentos, dejándolo tocarlos y preguntar lo que quisiera. La consulta continuó sin problemas y, para sorpresa de Kiko, no sintió ningún dolor.

Al salir, su mamá lo felicitó por su valentía y el Dr. Rodríguez le regaló un pequeño cepillo de dientes. Desde ese día, Kiko dejó de temerle al dentista. Aprendió que enfrentar sus miedos con valentía y confiar en las personas que lo rodean puede llevarlo a superar cualquier obstáculo.

Ahora, Kiko espera con ansias sus visitas al dentista para mostrarle lo bien que cuida su sonrisa.

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