La aventura de 3 y 4 año A



Había una vez en la Escuela Primaria El Horizonte, un divertido grupo de niños de 3° y 4° año A, que cada día vivían nuevas aventuras junto a su cariñosa maestra Verónica.

Ella era una maestra muy especial, siempre dispuesta a enseñarles muchas cosas interesantes y a hacer que sus clases fueran emocionantes. Un día, la maestra Verónica les propuso hacer talleres de convivencia y juegos para que todos aprendieran a trabajar en equipo, a respetarse y a divertirse juntos.

-“¡Chicos, hoy vamos a tener un taller de convivencia! Vamos a aprender a escucharnos, a ser amables y a resolver problemas juntos”- les dijo Verónica. Los niños estaban emocionados y curiosos por saber en qué consistirían esas actividades.

Durante el taller, la maestra les propuso juegos que los desafiaban a trabajar en equipo, a comunicarse y a tomar decisiones juntos. Los niños se divertían muchísimo y, sin darse cuenta, estaban aprendiendo a convivir de una manera más armoniosa.

Después del taller, Verónica les explicó lo importante que era aprender a convivir en paz y a resolver conflictos de forma positiva. Los niños asintieron con entusiasmo, felices de haber descubierto algo nuevo.

A medida que pasaban los días, los talleres de convivencia y juegos se volvían cada vez más emocionantes. Los niños aprendieron a ser más solidarios, a escuchar a los demás y a ayudarse mutuamente.

También descubrieron lo divertido que era jugar en equipo y la importancia de respetar las reglas. Sin darse cuenta, estaban aprendiendo valiosas lecciones que los ayudarían a ser mejores personas. Cada vez que llegaba la hora del taller, los niños estaban ansiosos por descubrir qué nuevas aventuras les esperaban.

Finalmente, el último día de clases, la maestra Verónica les dijo a los niños: -“Hoy no tendremos un taller, hoy vamos a jugar todos juntos y a recordar lo mucho que aprendimos juntos”.

Todos los niños se abrazaron con emoción y se dispusieron a jugar y divertirse. Habían aprendido mucho durante el año, pero sobre todo, habían aprendido a convivir, a respetarse y a disfrutar de la compañía unos de otros.

¡Qué aventura tan maravillosa habían vivido juntos en 3° y 4° año A! La maestra Verónica estaba feliz de haber sido testigo de cómo aquellos niños habían crecido y aprendido a ser mejores personas. Y así, con alegría y unión, terminó un año lleno de enseñanzas y diversión.

FIN.

Dirección del Cuentito copiada!