La aventura en el Puente del Quebracho


En un día soleado, los alumnos de tercero y cuarto año de la escuela N°48 MARIA ONETTI estaban emocionados porque iban de paseo al Puente del Quebracho. Llevaban sus trajes de baño, toallas y mucha energía para disfrutar del día.

Al llegar, se encontraron con un puente lleno de gente riendo y divirtiéndose. -¡Wow, cuánta gente hay aquí! -exclamó Martín emocionado. -Sí, se ve que este es un lugar muy popular -respondió Carla, mirando a su alrededor con asombro.

Decidieron instalarse cerca del arroyo y rápidamente se pusieron sus trajes de baño para refrescarse. Mientras algunos jugaban con la arena, otros corrían y saltaban alegremente. Los más valientes se animaron a meterse al arroyo y disfrutar del agua fresca.

Al ver a unos pescadores cerca, pidieron prestada una caña y con mucha paciencia intentaron pescar. Aunque no lograron pescar nada, se divirtieron mucho intentándolo. Después de jugar y nadar, era momento de comer.

Sacaron de la mochila una deliciosa comida preparada por las mamás: sándwiches, frutas y jugos naturales. Mientras comían, compartían anécdotas y se reían juntos. -¡Qué rico está todo! Las mamás siempre preparan la mejor comida -dijo Juan con la boca llena.

-Sí, pero lo mejor de todo es disfrutarla con amigos cerca del arroyo -respondió Sofía, sonriendo. Después de un día lleno de diversión, regresaron a la escuela con muchas anécdotas y recuerdos felices.

Habían descubierto que en el Puente del Quebracho, entre tanta gente alegre, se podían vivir momentos inolvidables. Desde ese día, cada vez que recordaban la aventura en el puente, una chispa de alegría iluminaba sus corazones.

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