La botella de la amistad


Había una vez dos amigos, Juan y Ana, que eran diabéticos. Ellos vivían en un mundo postapocalíptico lleno de zombies y peligros. Pero a pesar de todo, ellos seguían luchando por sobrevivir.

Un día, mientras buscaban comida y suministros en una farmacia abandonada, encontraron la última botella de insulina que quedaba en el lugar.

Los dos amigos sabían lo importante que era esa medicina para controlar su diabetes y se dieron cuenta de que solo había una botella. "¿Qué hacemos ahora?" - preguntó Ana preocupada. "Yo necesito la insulina para mantener mi nivel de azúcar bajo control" - respondió Juan. "Pero yo también la necesito" - dijo Ana con lágrimas en los ojos.

Los dos amigos comenzaron a discutir acaloradamente sobre quién debía quedarse con la insulina. Mientras tanto, afuera se escuchaba el sonido de una horda de zombies acercándose cada vez más. De repente, un ruido fuerte hizo temblar las paredes del lugar.

Era un grupo grande de zombies que habían encontrado su escondite y estaban tratando de entrar por todas partes. "¡Tenemos que salir rápido!"- gritó Juan. Mientras corrían hacia la salida, Ana tropezó con algo y cayó al suelo.

La botella de insulina salió volando rodando hasta quedar atrapada entre unos escombros cerca del camino hacia la salida del edificio. Juan notó esto e inmediatamente corrió hacia ella para rescatarla antes de ser alcanzado por los zombies.

Con la botella en su mano, Juan se paró frente a Ana y le entregó la insulina. "Toma esto amiga, lo necesitas más que yo" - dijo Juan con una sonrisa.

Ana estaba sorprendida por el gesto de su amigo. Ella sabía lo importante que era esa medicina para él, pero aún así, decidió dársela a ella. "No puedo creerlo Juan. Gracias por ser tan generoso conmigo" - respondió Ana emocionada.

Los dos amigos estaban abrazados mientras los zombies golpeaban las puertas tratando de entrar.

Pero ellos no tenían miedo porque habían aprendido que en un mundo lleno de peligros y desafíos, lo más importante es tener amigos verdaderos y estar dispuestos a ayudarlos cuando sea necesario. Finalmente, después de unos minutos largos e intensos, lograron escapar del edificio y alejarse de los zombies. Desde ese día en adelante, Juan y Ana siguieron luchando juntos contra los peligros del mundo postapocalíptico.

Comprendieron que la amistad verdadera es más fuerte que cualquier medicamento o arma. Y juntos demostraron que con amor y apoyo mutuo todo es posible incluso en medio del caos más absoluto.

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