La Ciruela Abandonada


En un árido y polvoriento suelo, crecía una pequeña ciruela que daba muchos frutos. Las aves del lugar disfrutaban de sus sabrosas ciruelas, y la ciruela estaba feliz de ser útil para otros.

Sin embargo, un día, una sequía terrible azotó la región y la ciruela se quedó sin frutos. Las aves, al no encontrar más alimentos, abandonaron el lugar en busca de otras fuentes de alimento.

La ciruela, triste y desanimada, se sentía sola y sin propósito.

Pero se negó a rendirse, y con determinación decidió buscar una solución. Empezó a explorar el suelo árido y empaparse con las escasas gotas de rocío de la mañana.

Con el tiempo, la valiente ciruela logró encontrar una pequeña fuente de agua subterránea y con mucho esfuerzo logró canalizarla hacia sus raíces. Poco a poco, el suelo árido comenzó a transformarse en un oasis, con árboles frondosos y hierbas jugosas.

Las

aves, al regresar a aquel lugar, se sorprendieron al ver la transformación y se acercaron a la ciruela. "¡Wow, qué maravilla has logrado, pequeña ciruela!" exclamó una de las aves. "Sí, encontré una fuente de esperanza y decidí no rendirme.

Ahora, este lugar es un paraíso para todos nosotros", respondió la ciruela con orgullo.

Las aves celebraron con algarabía, y desde entonces la ciruela se convirtió en un símbolo de esperanza y perseverancia para todos los habitantes del bosque.

Cada vez que alguien se desanimaba, recordaba la historia de la ciruela y encontraba fuerzas para seguir adelante, sin importar los desafíos que enfrentara.

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