La mariposa misteriosa



Lara y Carolina eran dos amigas inseparables. Siempre se divertían juntas y compartían todos sus secretos. Un día, después de un largo día de juegos en el parque, decidieron regresar a casa.

Mientras caminaban por el vecindario, Lara y Carolina conversaban sobre las aventuras que habían tenido ese día. Pero justo cuando estaban a punto de llegar a la casa de Carolina, escucharon un extraño ruido proveniente de su habitación.

- ¿Qué fue eso? - preguntó Lara con curiosidad. - No lo sé... pero parece venir de mi habitación - respondió Carolina con temor en su voz. Las chicas se acercaron lentamente a la puerta de la habitación.

Cuando abrieron la puerta, vieron una sombra misteriosa de color amarillo moviéndose por las paredes. El miedo invadió sus corazones y sintieron un escalofrío recorrer sus cuerpos. Sin pensarlo dos veces, Lara y Carolina salieron corriendo asustadas de la casa.

Se refugiaron en el parque cercano para intentar calmarse y pensar qué hacer. - ¡Carolina! ¿Qué crees que era esa sombra? - preguntó Lara preocupada. - No lo sé, pero me asusté mucho - respondió Carolina mientras trataba de contener las lágrimas.

Lara miró fijamente a su amiga y le dijo: "Carolina, sé que estamos asustadas, pero no podemos dejar que el miedo nos controle". Carolina miró a Lara con los ojos llenos de incertidumbre. "¿Qué quieres decir?" preguntó ella.

Lara sonrió y dijo: "Creo que debemos enfrentar nuestros miedos y descubrir qué es lo que realmente está pasando en tu habitación. Si huimos, nunca sabremos la verdad".

Carolina reflexionó sobre las palabras de su amiga y decidió que Lara tenía razón. No podían dejar que el miedo les impidiera descubrir la verdad. Decidieron volver a la casa, pero esta vez se acercaron con valentía a la habitación de Carolina.

Al abrir la puerta, vieron que no había ninguna sombra amarilla en las paredes. - ¡Mira! - exclamó Lara señalando hacia el suelo. En el suelo encontraron una pequeña mariposa amarilla atrapada entre las cortinas. La mariposa estaba asustada y no podía volar.

Con cuidado, Lara y Carolina liberaron a la mariposa y ésta voló libremente por la habitación antes de desaparecer por la ventana abierta. - ¿Ves? No era nada aterrador, solo una mariposa perdida - dijo Lara sonriendo.

Carolina miró a su amiga con gratitud en los ojos. Había aprendido una gran lección ese día: no hay que dejarse llevar por el miedo sin antes investigar y enfrentarlo valientemente. Desde ese día, Lara y Carolina se convirtieron en expertas cazadoras de miedos imaginarios.

Juntas exploraban cada rincón oscuro de sus casas para asegurarse de que no hubiera nada más que pudiera asustarlas sin motivo alguno.

Y así fue como estas dos chicas valientes demostraron al mundo entero que enfrentando los miedos podemos descubrir que muchas veces son solo sombras sin sentido.

FIN.

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