La Niña de las Manzanas


En un pequeño pueblo, vivía una niña llamada Sofía que todos los días llevaba una canasta llena de deliciosas manzanas rojas al colegio.

Sofía tenía dos coletas y siempre vestía un precioso vestido rojo que combinaba perfectamente con el color de las frutas. Al llegar a la escuela, recorría el patio compartiendo generosamente sus manzanas con todos sus compañeros. A pesar de que no tenía muchas, siempre encontraba la manera de repartirlas para que todos pudieran disfrutar de su sabor.

Un día, un niño nuevo llamado Juan llegó a la escuela. Era tímido y no conocía a nadie. Sofía se acercó amistosamente y le ofreció una manzana.

Juan, sorprendido por la amabilidad de Sofía, aceptó la manzana con una sonrisa agradecida. Desde ese momento, se convirtieron en grandes amigos y Juan se sintió bienvenido en su nueva escuela. Con el tiempo, otros niños comenzaron a imitar la generosidad de Sofía, trayendo también frutas y bocadillos para compartir con sus compañeros.

La bondad de Sofía se convirtió en un hermoso ejemplo para todos, y la escuela se llenó de alegría y amistad.

Gracias a la actitud solidaria de Sofía, los niños aprendieron la importancia de compartir, ser amables y ayudar a los demás, lo que hizo que la escuela fuera un lugar aún más especial y acogedor.

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