Era un día soleado en el tranquilo pueblo de Colores, y Azul, una joven arquitecta, tenía un gran sueño.
Soñaba con construir una hermosa valla alrededor de su terreno cuadrado, donde podría plantar flores de todos los colores y tener un delicioso jardín, donde todas las criaturas del bosque pudieran jugar.
Pero había un problema: necesitaba encontrar la manera de hacer la valla sin gastar más de 600 pesos.
Con su cuaderno de dibujos, Azul se sentó en el alféizar de la ventana y miró al cielo.
-"Tal vez si calculo el costo de la construcción, podré descubrir cuánto debe medir cada lado de mi hermosa valla"-, pensó.
Así que se puso manos a la obra.
La fórmula del costo total de su proyecto era C(x)=2x²+40x+200, donde 'x' era la longitud de un lado del cuadrado.
Muy concentrada, comenzó a resolver.
-"Primero, necesito que C(x) sea igual a 600"-, murmuró para sí misma.
Escribió la ecuación: 600 = 2x² + 40x + 200.
-"Ahora, despejemos esto"-, dijo mientras transformaba la ecuación.
Restó 600 de ambos lados, y con una gran sonrisa exclamó: -"Ok!
Ahora tengo 0 = 2x² + 40x - 400"-.
Después de simplificar, se dio cuenta de que podía dividir toda la ecuación entre 2.
-"Eso hace todo más fácil"-, dijo con entusiasmo: 0 = x² + 20x - 200.
Azul recordó que para resolver esa ecuación podría usar la fórmula cuadrática.
-"Ahora vamos a por eso"-, afirmó, y escribió: -"x = (-b +/- √(b² - 4ac)) / 2a"-, donde a=1, b=20 y c=-200.
-"Sustituyendo.
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x = (-20 +/- √((20)² - 4(1)(-200))) / 2(1)"-, se concentró mientras hacía las cuentas.
-"Eso es igual a (-20 +/- √(400 + 800)) / 2"-.
-"Esto se pone emocionante!"-, continuó.
-"Eso es igual a (-20 ± √1200) / 2"-.
-"A ver, ¿cuánto es √1200?"-, se preguntó, y tras hacer su cálculo mental, se dio cuenta de que eso era aproximadamente 34,64.
-"Así que x = (-20 ± 34,64)/2"-
-"Tengo dos opciones.
.
.
Opción 1: x = (14,64)/2 = 7,32,
Opción 2: x = (-54,64)/2 = -27,32.
Como no puedo tener un lado negativo, ¡me quedo con 7,32!"- gritó Azul emocionada.
Decidida a medir los lados de su terreno con una cuerda, salió corriendo a poner manos a la obra.
¡Pero lo que no sabía es que un pequeño zorro curioso observaba desde detrás de un árbol!
-"Hola, Azul!
¿Qué estás haciendo?"- preguntó el zorro, con sus ojos brillantes.
-"¡Hola, Zorrito!
Estoy calculando cuánto debe medir mi valla"- respondió Azul, aún emocionada con su solución.
El zorro inclinó la cabeza.
-"¿Por qué usando números?"-
-"Los números me ayudan a ser precisa.
Si quiero que mi jardín sea perfecto, debo calcular bien"- explicó Azul.
El zorro, con una chispa de curiosidad, se acercó a ella.
-"¿Y si le pones magia a tu valla?"- sugirió.
-"¿Magia?
¿Cómo la incorporo?"- preguntó Azul.
El zorro sonrió y dijo: -"Podrías pintarla de colores y llenarla de luces brillantes, ¡las criaturas del bosque vendrán a visitarte!
Además, tus flores pueden ser como un arcoíris y.
.
.
"-
-"¡Esa es la mejor idea que he escuchado!"- exclamó Azul.
-"Así que con 7,32 de cada lado puedo hacer de este lugar un verdadero espectáculo!"-
Rápidamente, Azul se puso a trabajar, y con la ayuda del zorro y otros amigos del bosque, construyeron una valla magnífica, llena de colores y luces que brillaban en la noche.
El jardín no solo se convirtió en un lugar de belleza, sino también de unión, donde todos eran bienvenidos a jugar y compartir.
Desde ese día, Azul aprendió que a veces, los números son solo una parte de la historia.
Juntos, los sueños y la creatividad podían transformar el mundo, y que su jardín podía ser un lugar mágico gracias a la amistad y al trabajo en equipo.
Así, los cuentos de Azul y su valla mágica se contaron en todo Colores, convirtiéndose en una fuente de inspiración para todos los niños del pueblo.
Y a veces, en las noches más despejadas, uno podía ver cómo la luz de su valla en el jardín iluminaba a toda la comunidad.
Y así, la valla de Azul se convirtió en símbolo de creatividad y colaboración que hechizó a todos en Colores.