Las aventuras de Juan y la mariposa Violeta


Juan era un niño curioso y lleno de energía que disfrutaba pasar sus días en el parque cerca de su casa. Siempre se divertía jugando entre los árboles y descubriendo nuevas aventuras.

Un día, mientras corría felizmente, se encontró con una mariposa de brillantes alas violetas. La mariposa revoloteaba alrededor de él, como si estuviera tratando de llamar su atención. —Hola, soy Violeta, la mariposa curiosa. ¿Quieres que te muestre algo emocionante? —dijo la mariposa.

Sorprendido por la inusual charla con un insecto, Juan asintió emocionado. Violeta lo guió a un rincón del parque que nunca antes había explorado. Allí descubrieron un viejo árbol mágico con un agujero en su tronco.

—¿Quieres descubrir un mundo fascinante? ¡Adelante, entra en el agujero! —invitó Violeta. Sin pensarlo dos veces, Juan se deslizó por el agujero y se encontró en un mundo de colores brillantes y criaturas sorprendentes.

Pasaron horas descubriendo y jugando, hasta que Juan se dio cuenta de que era hora de regresar a casa. Con una mezcla de nostalgia y alegría, regresó por el agujero y se sorprendió al ver que solo habían pasado unos minutos en el mundo real.

A partir de ese día, Juan y Violeta tuvieron muchas aventuras juntos, explorando el parque y más allá, con la promesa de siempre regresar a tiempo para la cena.

Juan aprendió que la curiosidad lo llevaba a descubrir maravillas inimaginables, y que a veces, la magia está más cerca de lo que uno se imagina.

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