Las aventuras de las niñas robóticas


En un pequeño pueblo, Viviana, Camila, Martina y Valentina eran cuatro amigas muy curiosas y creativas. Un día, escucharon sobre un taller de robótica que se llevaría a cabo en la biblioteca del pueblo.

Aunque al principio no sabían nada sobre el tema, decidieron inscribirse y probar algo nuevo. Al llegar al taller, se encontraron con una variedad de luces parpadeantes, engranajes girando y robots moviéndose por todos lados. Estaban asombradas. -¡Miren esas luces brillantes! ¡Qué genial! -exclamó Viviana emocionada.

Las niñas conocieron a la ingeniera Ana, quien les mostró cómo utilizar una vincha con leds y sensores de audición. Les explicó cómo funcionaban, y a medida que lo entendían, sus ojos se iluminaban de emoción.

A partir de ese día, se sumergieron en el mundo de la robótica. Juntas, aprendieron a programar luces y sonidos, a construir pequeños robots y a resolver problemas utilizando la lógica y la creatividad. Con el tiempo, decidieron participar en una competencia de robótica.

Con determinación y trabajo en equipo, diseñaron un robot que ayudaba a recoger la basura del parque. A medida que avanzaban en la competencia, se enfrentaron a desafíos que pusieron a prueba su ingenio y habilidades, pero no se rindieron.

Finalmente, lograron ganar el primer premio. Estaban radiantes de felicidad. A partir de ese momento, las niñas se convirtieron en un ejemplo en su comunidad.

Compartieron su pasión por la robótica con otros niños, inspirándolos a explorar el mundo de la ciencia y la tecnología. Juntas, demostraron que no hay límites para lo que pueden lograr, y que con entusiasmo y determinación, pueden hacer cosas maravillosas.

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