Las aventuras de Tomás y su gato Pelusa


Tomás era un niño curioso y amante de los animales. Un día, encontró a un gatito blanco y gris al que decidió llamar Pelusa. Desde ese día, se volvieron inseparables. Tomás y Pelusa compartían todas sus aventuras juntos.

Un día, Tomás decidió enseñarle a Pelusa a contar números. - Pelusa, si te muestro tres dedos, quiero que muestres tres patitas. ¡Lo podemos hacer juntos! - le dijo Tomás a Pelusa.

Así empezaron a estudiar los números, y cada vez que Pelusa mostraba la cantidad correcta de patitas, Tomás lo felicitaba con alegría. Un día, decidieron observar juntos el comportamiento de los pájaros en el parque. Se sentaron en silencio y se maravillaron al ver cómo los pajaritos cazaban gusanitos.

- Mira, Pelusa, ellos estudian a su presa y esperan el momento perfecto para atraparla - dijo Tomás emocionado.

Al regresar a casa, Tomás y Pelusa se encontraron con un problema: un árbol en el jardín estaba creciendo tanto que las ramas rozaban la ventana. Tomás sacó sus herramientas y, con cuidado, comenzó a cortar las ramas sobrantes. Pelusa observaba atentamente, aprendiendo cómo hacerlo.

Después de un rato, Tomás se cansó y le pidió a Pelusa que contara cuántas ramas habían cortado juntos. Pelusa miró atentamente cada una y maulló tres veces. - ¡Muy bien, Pelusa! Cortamos tres ramas juntos. Estoy orgulloso de ti - exclamó Tomás.

Tomás y Pelusa siguieron enseñándose y aprendiendo el uno del otro, convirtiendo cada día en una nueva aventura llena de aprendizaje y diversión.

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