Los Guardianes de las Mariposas


En un hermoso pueblo de la Sierra de los Comechingones, vivían dos niños llamados Sofía y Martín. Ambos eran amantes de la naturaleza y les encantaba pasar sus días explorando los campos y bosques cercanos.

Un día, mientras jugaban cerca de un arroyo, vieron revolotear a una hermosa mariposa amarilla. Fascinados, decidieron seguir a la mariposa y descubrieron un precioso jardín lleno de flores. Pero algo triste sucedió, al acercarse, vieron a unos niños atrapando mariposas con una red.

Sofía y Martín se acercaron en silencio para observar.

- ¡Dejen a esas mariposas en paz! -exclamó Sofía valientemente. Los otros niños se rieron y le dijeron que no era asunto de ellos.

Martín, sin rendirse, les explicó lo importante que es cuidar a las mariposas, ya que contribuyen a polinizar las plantas y son fundamentales para mantener el equilibrio en la naturaleza. Los otros niños se sorprendieron al escuchar esto y decidieron liberar a las mariposas.

Agradecidas, las mariposas revolotearon alegremente antes de desaparecer en el jardín.

Desde ese día, Sofía y Martín se convirtieron en los guardianes de las mariposas. Construyeron un santuario con plantas que atraen a las mariposas y lo cuidaron con esmero.

Con el tiempo, su ejemplo inspiró a otros niños del pueblo a proteger a las mariposas y a aprender sobre la importancia de preservar la naturaleza. Juntos organizaron un festival de mariposas, donde compartieron sus conocimientos y promovieron la conservación del medio ambiente.

La comunidad se unió en esta noble causa y poco a poco, el pueblo se convirtió en un refugio seguro para las mariposas.

Sofía

y Martín comprendieron que, a veces, una pequeña acción puede generar un gran cambio y que, con amor y dedicación, todos podemos contribuir a proteger nuestro planeta.

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