Había una vez en un pequeño pueblo llamado Villa Segura, donde vivían doce estudiantes muy inteligentes y preocupados por la seguridad de sus familias.
Estos estudiantes se llamaban Martina, Lucas, Valentina, Facundo, Sofía, Tomás, Camila, Juanito, María José, Nicolás, Catalina y Mateo.
Un día decidieron que era hora de hacer algo para evitar los accidentes en casa.
Se reunieron en secreto en el parque del pueblo y planearon una estrategia para enseñarles a sus padres cómo ser más precavidos.
Martina fue la primera en hablar: "Chicos y chicas, necesitamos encontrar una forma divertida de enseñarles a nuestros padres sobre la importancia de la seguridad en casa".
Lucas levantó la mano emocionado: "¡Podríamos hacer un juego!
Vamos a crear diferentes estaciones con situaciones peligrosas comunes en casa y ellos tendrán que encontrar las soluciones correctas".
Todos asintieron entusiasmados con la idea.
Decidieron dividirse en grupos y cada grupo sería responsable de preparar una estación diferente.
Valentina sugirió: "En mi estación vamos a simular un incendio en la cocina.
Les mostraremos cómo usar correctamente un extintor y cómo apagar el fuego sin ponerse ellos mismos en peligro".
Facundo agregó: "Yo puedo encargarme de mostrarles cómo evitar resbalarse en el baño.
Colocaremos alfombras antideslizantes y les daremos consejos para tener cuidado al entrar o salir de la ducha".
Sofía propuso: "En mi estación les enseñaré cómo prevenir caídas por las escaleras.
Pondremos barandas y les mostraremos la forma correcta de subir y bajar los peldaños".
Y así, cada uno de los estudiantes tenía una estación asignada para enseñar a sus padres cómo prevenir accidentes en casa.
Llegó el gran día de la "Exposición de Seguridad en Casa" y todos los padres se encontraban emocionados por participar en las actividades preparadas por sus hijos.
Martina dio inicio al evento con un discurso inspirador sobre la importancia de la seguridad.
"-Queridos padres, hoy nosotros, sus hijos, queremos demostrarles cuánto nos preocupamos por ustedes.
Hemos preparado diferentes estaciones donde aprenderán cómo evitar accidentes comunes en casa.
Queremos que se sientan seguros y protegidos siempre".
Los padres miraron orgullosos a sus hijos mientras comenzaban a recorrer cada una de las estaciones.
Quedaron impresionados con el conocimiento y la creatividad que mostraban los estudiantes.
Juanito sorprendió a su mamá con su estación sobre cómo mantener alejados a los insectos peligrosos del hogar.
Le explicó qué productos usar para repelerlos y cómo sellar correctamente las ventanas.
María José hizo que su papá practicara primeros auxilios básicos en su estación.
Le enseñó cómo realizar RCP (reanimación cardiopulmonar) y le recordó tener siempre un botiquín de emergencia completo en casa.
Nicolás mostró a sus padres cómo asegurar correctamente muebles pesados para evitar que se vuelquen accidentalmente sobre los niños pequeños.
Catalina dejó boquiabiertos a sus padres cuando les enseñó cómo desconectar los aparatos eléctricos correctamente y evitar así cortocircuitos y posibles incendios.
Mateo cerró la exposición con una estación sobre el manejo adecuado de productos de limpieza.
Les mostró a sus padres cómo almacenarlos en lugares seguros, lejos del alcance de los niños.
Al finalizar la exposición, todos los padres aplaudieron emocionados y abrazaron a sus hijos orgullosamente.
Se dieron cuenta de cuánto habían aprendido gracias a ellos y se comprometieron a ser más precavidos en casa.
Desde aquel día, Villa Segura se convirtió en un ejemplo de prevención de accidentes domésticos.
Los estudiantes continuaron enseñando a otros vecinos sobre seguridad en casa y lograron que su pueblo fuera reconocido como uno de los más seguros del país.
Y así, gracias al ingenio y dedicación de doce estudiantes preocupados por la seguridad, las familias de Villa Segura vivieron felices y sin accidentes durante mucho tiempo.