En la selva vivía un bebé llamado Nicolás, o como le decían cariñosamente, Nico.
Por las noches, su mamá Marianela y su papá Rudy le contaban historias sobre la selva antes de dormir.
-"Nico, en la selva, hay un majestuoso tigre con rayas anaranjadas que ruge fuerte, su nombre es Tito", decía su papá.
-"Y también está la encantadora iguana llamada Inés, que se esconde entre las hojas verdes", agregaba su mamá.
-"Nico, en la selva, el mico Marcelo salta de rama en rama buscando plátanos para comer", continuaba su papá.
-"Y no podemos olvidarnos del oso Óscar, que con su pelaje marrón se asoma por entre los árboles", sumaba su mamá.
-"Nico, en la selva, el león Lucas ruge con gran fuerza marcando su territorio", relataba su papá.
-"Y el ágil perezoso Pedro se desplaza lentamente entre las ramas altas de los árboles", añadía su mamá.
Las historias de la selva llenaban los sueños de Nico de aventura y emoción.
Con el pasar de los días, Nico comenzó a reconocer los sonidos de los animales en la selva.
La selva se convirtió en su propio mundo mágico, habitado por Tito, Inés, Marcelo, Óscar, Lucas y Pedro.
Cada noche, antes de dormir, Nico imaginaba las aventuras de sus amigos animales.
Y así, entre risas y sueños, las historias de la selva acompañaron a Nico en sus primeros meses de vida, prometiéndole grandes aventuras por delante.