Ñoño el Ñandú y la Aventura de la Letra Ñ


En la llanura argentina vivía Ñoño, un ñandú muy curioso que siempre andaba en busca de nuevas aventuras. Un día, Ñoño se encontró con su amiga, la niña Nilda, quien llevaba una hermosa muñeca de trapo.

"¡Hola Ñoño! ¿Qué tal?", saludó Nilda.

"Hola Nilda, muy bien. ¿Qué es eso que tienes en tus manos?", preguntó Ñoño curiosamente.

"Es mi muñeca nueva. La hice con mucho amor y le puse una bonita uña postiza", respondió Nilda felizmente.

"Qué bonita muñeca. ¿Sabías que la palabra 'muñeca' tiene la Ñ? Es una letra muy especial en nuestro idioma", dijo Ñoño emocionado.

De repente, un ruido extraño interrumpió la conversación. Era Ñico, un niño travieso que estaba correteando por la llanura.

"¡Hola amigos! ¿Qué hacen?", preguntó Ñico emocionado.

"Estamos admirando la muñeca de Nilda y hablando de la letra Ñ. ¿Sabías que también tu nombre, Ñico, lleva esa letra especial?", explicó Ñoño con entusiasmo.

Ñico se unió al grupo y todos juntos comenzaron a jugar, cuando de repente escucharon un grito de auxilio.

"¡Ayuda, Ñoño, Ñico, Nilda! Mi mamá se torció la uña y no puede venir a ayudarnos con la cena", gritó Ñata, la mamá de Ñoño.

Los amigos partieron rápidamente hacia la casa de Ñata y se encontraron con que la mamá se había torcido la uña del ala.

"Tranquila Ñata, te ayudaremos. Vamos a buscar un poco de agua fría para aliviar el dolor", dijo Ñico con determinación.

Entre todos, lograron cuidar la uña de Ñata y asegurarse de que se recuperara pronto.

Desde ese día, Ñoño, Ñico y Nilda aprendieron que la letra Ñ no solo era especial por estar en palabras como 'niño', 'año' o 'mañana', sino también porque les recordaba la importancia de ayudarse y cuidarse entre amigos. Y así, cada vez que veían la Ñ, recordaban esa aventura inolvidable y el valor de la amistad.

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