Sara y el valor de la obediencia


Sara era una niña curiosa y llena de energía. Sin embargo, tenía un problema: le costaba mucho obedecer las reglas en el colegio.

Siempre llegaba tarde a clases, no prestaba atención a la maestra y muchas veces interrumpía las lecciones con sus preguntas. Un día, la directora del colegio, la señorita Marta, llamó a los padres de Sara para hablar sobre su comportamiento. -Sara, tus papás y yo estamos preocupados por tu actitud en el colegio.

Es importante que aprendas a obedecer las reglas y respetar a tus maestros -dijo la directora con firmeza. Sara se sintió triste al ver la preocupación en los ojos de sus padres y prometió esforzarse por cambiar.

Comenzó a llegar puntual a clases, prestar atención en las lecciones y a respetar a sus maestros. Pronto, notó que sus calificaciones mejoraban y que sus compañeros la veían con otros ojos.

Un día, la señorita Marta la felicitó por su cambio y le dio un premio por su esfuerzo. Sara se sintió muy orgullosa de sí misma y comprendió que la obediencia y el respeto eran cualidades importantes para su crecimiento.

Desde entonces, se esforzó por ser una niña ejemplar no solo en el colegio, sino también en su vida diaria.

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