Sofía y sus amigos del bosque


Había una vez en un pequeño pueblo rodeado de campos verdes y árboles frondosos, una niña llamada Sofía. Desde que era muy chiquita, Sofía mostraba un amor especial por la naturaleza y la tranquilidad que ésta le brindaba.

Sofía pasaba horas explorando el bosque cercano a su casa, observando a los pájaros cantar y a las mariposas revolotear entre las flores.

Un día, mientras caminaba por el bosque, se encontró con una ardilla traviesa que le habló:- ¡Hola Sofía! ¿Quieres venir conmigo a jugar al escondite en los árboles? Sofía se sorprendió al escuchar hablar a la ardilla, pero emocionada aceptó la invitación. Jugaron durante horas hasta que el sol comenzó a esconderse detrás de las montañas.

De regreso a casa, Sofía se cruzó con un conejito asustado que le dijo:- ¡Ayuda Sofía! Mi madriguera está en peligro de ser destruida por unos troncos que están cayendo del río.

Sin dudarlo un segundo, Sofía corrió hacia el río y con astucia logró detener los troncos antes de que llegaran a la madriguera del conejito. Agradecido, el conejito le dijo:- ¡Eres valiente y muy inteligente! Gracias por salvar mi hogar.

Sofía sonrió feliz y continuó su camino hacia casa. Pero en ese momento escuchó unos llantos provenientes del lago cercano. Se acercó corriendo y descubrió a un patito atrapado entre ramas y hojas.

Con cuidado lo liberó y el patito le dijo entre sollozos:- ¡Gracias Sofía! Estuve tan asustado pensando que no podría volver con mi familia. Sofía abrazó al patito y juntos caminaron hacia el lago donde se reencontró con su familia.

Los patitos nadaron felices mientras Sofía observaba desde la orilla con una sonrisa en su rostro.

Al llegar a casa, cansada pero llena de alegría por haber ayudado a sus amigos animales, Sofía se dio cuenta de lo importante que era estar en armonía con la naturaleza y cuidarla como ella nos cuida a nosotros. Desde ese día en adelante, cada vez que salían juntos al bosque o al lago, los animales siempre buscaban a Sofía para jugar o pedirle ayuda.

Y así, entre risas y aventuras, aprendieron juntos sobre el valor de la amistad verdadera y el respeto por todo lo que nos rodea. Y colorín colorado este cuento lleno de magia y enseñanzas ha terminado.

Que nunca olvidemos seguir el ejemplo de Sofía: amar la naturaleza, disfrutarla plenamente y protegerla como nuestro tesoro más preciado.

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