Sofías True Colors


Había una vez en un pequeño pueblo argentino, una niña llamada Sofía. Sofía vivía con su abuela, Doña Carmen, quien la cuidaba y amaba profundamente.

Sofía siempre fue una niña alegre y curiosa, pero últimamente había estado sintiendo algo diferente. Se dio cuenta de que le gustaban las niñas en lugar de los niños. Esto la confundió mucho, ya que no sabía cómo explicárselo a su querida abuela.

Un día, mientras paseaban por el mercado del pueblo, Sofía vio a Martina, una chica de su escuela que siempre le había llamado la atención. El corazón de Sofía empezó a latir más rápido y se llenó de mariposas en el estómago.

No entendía por qué se sentía así, pero sabía que era especial. Al llegar a casa esa tarde, Sofía no podía dejar de pensar en Martina.

Quería contarle todo a su abuela para que pudiera entenderla mejor, pero sentía miedo al rechazo o al no ser comprendida. Esa noche, antes de irse a dormir, Doña Carmen notó que algo preocupaba a Sofía. - ¿Pasa algo mi amor? Pareces inquieta - preguntó cariñosamente. - Abuela...

hay algo importante que quiero contarte - dijo Sofía con voz temblorosa. Doña Carmen se sentó junto a ella y tomó sus manos. - Puedes decirme cualquier cosa querida. Estoy aquí para ti. Sofia tomó aire y decidió hablar desde el corazón:- Abuela...

me di cuenta de que me gustan las chicas en lugar de los chicos. Doña Carmen miró a su nieta con ternura y sin perder la calma, le respondió:- Sofía, lo más importante en esta vida es amar y ser amado.

No importa si te gustan las chicas o los chicos, siempre estaré aquí para ti. Lo que importa es que seas feliz siendo tú misma. Sofía se sintió aliviada al escuchar estas palabras de apoyo y amor incondicional de su abuela.

Sabía que tenía el respaldo necesario para ser quien realmente era. A medida que pasaban los días, Sofía comenzó a aceptarse y a entender mejor sus sentimientos.

Se dio cuenta de que no había nada malo en amar a alguien del mismo género. Y aunque algunos compañeros de escuela no entendieran esto, sabía que ella era valiente y fuerte. Un día, Martina se acercó a Sofía en el recreo y le preguntó si quería ser su amiga.

- ¡Claro! - dijo Sofía emocionada - Me encantaría ser tu amiga. Martina sonrió ampliamente y juntas comenzaron una hermosa amistad llena de risas y aventuras.

Con el tiempo, Doña Carmen también conoció a Martina y vio cómo hacían felices una a la otra. Aprendió mucho sobre la diversidad y aceptación gracias a la valentía de su nieta. Y así, Sofía aprendió la importancia de ser fiel a sí misma, sin importar lo que piensen los demás.

Descubrió que el amor no tiene fronteras ni límites establecidos por la sociedad; simplemente fluye libremente cuando nos permitimos ser auténticos. La historia de Sofía nos enseña que todos somos únicos y debemos ser respetados y amados tal como somos.

No importa si nos gustan las niñas o los niños, lo que realmente importa es nuestra felicidad y la aceptación de nosotros mismos.

Y así, Sofía creció rodeada de amor, comprensión y una abuela maravillosa que siempre estuvo a su lado en cada paso del camino.

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